miércoles, 29 de julio de 2026
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Cuestionan estándares de seguridad del vehículo eléctrico Olinia en México

Diversas asociaciones civiles han expresado preocupación por la seguridad estructural del nuevo vehículo eléctrico Olinia, señalando riesgos potenciales a velocidades máximas.

Redacción Índice
Foto: motorpasion.com.mx

Diversas organizaciones civiles y expertos en seguridad vial han manifestado preocupación esta semana por los estándares de protección del nuevo vehículo eléctrico Olinia, presentado recientemente como una opción de movilidad accesible en México. El modelo, diseñado para alcanzar una velocidad máxima de 50 kilómetros por hora, ha sido objeto de señalamientos debido a que, según especialistas en ingeniería automotriz, una colisión a dicha velocidad podría comprometer seriamente la integridad física de los ocupantes ante la falta de sistemas de seguridad pasiva robustos.

El debate se centra en la resistencia de la carrocería y la ausencia de elementos de protección estándar en vehículos de mayores dimensiones. Representantes de colectivos enfocados en seguridad vial han solicitado a las autoridades federales una revisión exhaustiva de las pruebas de impacto a las que fue sometido el vehículo antes de su comercialización. Argumentan que, aunque el auto cumple con las normativas actuales de movilidad urbana, la velocidad máxima permitida para este tipo de unidades podría resultar insuficiente para garantizar la supervivencia en un choque frontal o lateral en entornos urbanos con alta afluencia vehicular.

Por su parte, el equipo encargado del desarrollo del Olinia ha sostenido que la unidad fue concebida exclusivamente para trayectos cortos en zonas de velocidad controlada. A través de sus portavoces, han señalado que su propuesta busca democratizar el acceso a la electromovilidad en el país, cumpliendo con los requisitos técnicos establecidos por las dependencias correspondientes de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes. Insisten en que el vehículo no está diseñado para circular en vías rápidas o carreteras de alta velocidad, donde el riesgo de accidentes graves aumenta considerablemente.

La controversia ha escalado hasta las instancias encargadas de la seguridad pública, donde se analiza si es necesario actualizar la normativa para vehículos eléctricos de dimensiones reducidas. Mientras tanto, las asociaciones civiles continúan exigiendo que se realicen pruebas de impacto independientes y transparentes. El objetivo es que los consumidores mexicanos cuenten con información precisa sobre los límites reales de protección que ofrece este modelo antes de que su uso se masifique en las principales ciudades del país.

Este caso subraya la tensión entre la urgencia de implementar alternativas de transporte sustentable y la necesidad de priorizar la seguridad de los ciudadanos en las vialidades mexicanas. El mercado de vehículos eléctricos de bajo costo se encuentra en expansión, lo que obliga tanto a la industria como al gobierno a establecer criterios claros que aseguren que la innovación no sacrifique la salvaguarda de la vida humana.

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